jueves, diciembre 20, 2007
Una vez conocí un tipo triste, con una tristeza a la vez histérica y dedicada; de esos que atemperan cada gesto del universo con la inmisericorde ponderación de la totalidad.
En pleno y compungido osario, en deslucido bar, ignorando la oscura cerveza muriendo en su jarra lo vi por última vez.
Y por esa gala costumbre que esconde la soledad fruto de muchas generaciones campesinas, en la obligada simultaneidad de la mesa pública, con mirada perdida y suspiro profundo, le escuché decir.
"¡Pero, che!".
En pleno y compungido osario, en deslucido bar, ignorando la oscura cerveza muriendo en su jarra lo vi por última vez.
Y por esa gala costumbre que esconde la soledad fruto de muchas generaciones campesinas, en la obligada simultaneidad de la mesa pública, con mirada perdida y suspiro profundo, le escuché decir.
"¡Pero, che!".
Comentarios:
Links to this post:
<< Home
Me hizo acordar a otro cuento de borges, "El tema del traidor y del héroe", que no me podía acordar si era de Borges o de Chesterton, tan parecidos son.
en el reader me aparecía, como título del post:
"Una vez conocí un hombre triste, con una tristeza a la vez"
curioso, también.
Publicar un comentario en la entrada
"Una vez conocí un hombre triste, con una tristeza a la vez"
curioso, también.
Links to this post:
<< Home
